Nuevo currículum de Bachillerato, ¿ya le habéis echado un ojo? 👀

Este verano ha llegado el Decret 103/2026, y con él, algunos cambios en el currículum de Bachillerato que afectan directamente a nuestra asignatura. Después de compartir un primer resumen en redes y recibir muchísimos mensajes de compis preguntando cómo aplicarlo en Lengua Castellana y Literatura, he decidido dedicarle esta entrada con calma: qué cambia, qué se mantiene y cómo lo voy a implementar en el aula.

Si estás revisando tu programación de aula estos días, espero que esto te ahorre algunas horas de lectura del DOGV.

Qué es y cuándo entra en vigor

El DECRET 103/2026, de 26 de juny, del Consell, modifica el Decret 108/2022, que es el que regula la ordenación y el currículum de Bachillerato en la Comunitat Valenciana. No es un currículum nuevo desde cero: es una actualización del que ya conocíamos.

Lo primero que conviene tener claro es el calendario de aplicación, porque no entra en vigor de golpe en los dos cursos:

  • 1º de Bachillerato: se aplica ya, desde este curso 2026-2027.
  • 2º de Bachillerato: se aplicará el curso siguiente, 2027-2028.

Esto significa que, si este año tienes 1º y 2º, solo estás obligada a aplicar el currículum nuevo en 1º. Pero conviene ir familiarizándose con el de 2º desde ya, porque como veremos, la lógica interna es la misma y lo que cambia es sobre todo el corpus de lecturas.

Lo que se mantiene: la estructura de fondo no cambia

Antes de entrar en las novedades, merece la pena decir esto alto y claro: la arquitectura general de la materia sigue siendo la misma. Si ya tenías tu programación organizada por competencias y saberes básicos, no partes de cero.

Diez competencias específicas. El currículum anterior manejaba doce; ahora se han reagrupado en diez, comunes a Lengua Castellana y Literatura I y II:

  1. Diversidad lingüística
  2. Comprensión oral y multimodal
  3. Producción e interacción oral
  4. Comprensión lectora
  5. Producción escrita
  6. Alfabetización informacional
  7. Lectura autónoma
  8. Lectura guiada (educación literaria)
  9. Reflexión sobre la lengua
  10. Ética de la comunicación (transversal a todas las demás)

Cuatro bloques de saberes básicos, que siguen siendo el esqueleto de cualquier programación:

  • A. Las lenguas y sus hablantes — diversidad lingüística de España y el mundo, contacto entre lenguas, prejuicios lingüísticos.
  • B. Comunicación — comprensión y producción oral y escrita, alfabetización informacional, con atención especial a los textos académicos y a los de los medios de comunicación.
  • C. Educación literaria — dividido en lectura autónoma (itinerario personal del alumnado) y lectura guiada (el corpus que se trabaja en el aula).
  • D. Reflexión sobre la lengua — el aprendizaje sistemático de la gramática, siempre conectado con el uso real y no como saber aislado.

Si tu programación ya estaba construida sobre estos cuatro bloques, el trabajo de adaptación es más de recodificar que de reinventar.

Lo que realmente cambia: el corpus de lectura guiada

Aquí está la clave, y es donde hasta ahora he visto más dudas entre compañeros. El propio decreto lo explica con una idea que me parece muy honesta: la diferencia entre 1º y 2º no está en saberes distintos, sino en la complejidad de los textos y en la autonomía que le exigimos al alumnado. Es decir, no hay «temario de 1º» y «temario de 2º» en el sentido tradicional: hay un itinerario de lectura que avanza cronológicamente.

En castellano, el reparto queda así:

Lengua Castellana y Literatura I (1º)Lengua Castellana y Literatura II (2º)
Corpus de lectura guiadaClásicos españoles desde la Edad Media hasta el RomanticismoLiteratura española desde el último cuarto del siglo XIX hasta hoy
Ejes o hitosRecorrido cronológico continuo (Edad Media → Renacimiento → Barroco → Neoclasicismo → Romanticismo)Tres ejes: Edad de Plata (1875-1936) · Guerra civil, exilio y dictadura · Literatura contemporánea

Si vienes programando con un corpus que se detenía en el siglo XVIII para 1º, este es el ajuste que tienes que hacer: el itinerario ahora se cierra en el Romanticismo. Es un cambio pequeño sobre el papel, pero con implicaciones reales en las lecturas obligatorias y en cualquier material de aula (presentaciones, Prezis, guías de lectura) que ya tuvieras preparado con la vieja delimitación.

Cómo lo estoy aplicando en mi aula

Sobre el papel, todo esto puede sonar muy administrativo. Lo interesante viene cuando lo bajas a la programación semanal. Yo llevo un tiempo trabajando con una estructura de tres líneas fijas a la semana, y el nuevo currículum encaja con ella de forma casi literal:

  • Un día para morfosintaxis, con análisis en grupos cooperativos. Se corresponde con el bloque D y con la competencia 9.
  • Un día para clásicos y actualidad, en el que llevamos las lecturas guiadas al presente a través de un pódcast literario y de teatro. El propio currículum pide explícitamente tender puentes entre el contexto de producción de las obras y los contextos contemporáneos de recepción, así que este formato no es un añadido mío, es casi una lectura literal del texto legal.
  • Un día para comentario y producción textual, donde trabajamos el comentario de texto y la escritura de textos argumentativos partiendo de la actualidad.

A esto le sumo la lectura autónoma como itinerario continuo, con seguimiento a lo largo del curso, y actividades transversales como el Proyecto Cazafaltas para la corrección ortográfica.

Si te sirve de algo, esta estructura me ha permitido reorganizar toda la programación de aula sin tener que inventar tareas nuevas: la mayoría de proyectos que ya tenía consolidados (pódcast de autores clásicos, comentario de texto, concursos de escritura creativa) simplemente se han reubicado dentro de este esquema, actualizando la codificación de competencias y ampliando el corpus de lecturas hasta el Romanticismo.

Algunas ideas si estás empezando a adaptar tu programación

  • No reinventes, reorganiza. Si tu programación anterior tenía tareas sólidas, lo más probable es que encajen en alguno de los cuatro bloques con solo actualizar la etiqueta de competencia.
  • Revisa primero el corpus de lecturas, porque es el cambio con más impacto práctico y el que más fácilmente se cuela desactualizado en materiales antiguos (presentaciones, guías, exámenes de lectura).
  • Aprovecha la insistencia del currículum en lo multimodal. Proyectos de pódcast, dramatización o presentaciones audiovisuales no son un extra: están recogidos explícitamente como vía para trabajar la lectura guiada y la competencia literaria.
  • Ten presente el calendario distinto para 1º y 2º. No hace falta tener toda la programación de 2º cerrada este curso, pero sí vale la pena ir anticipando el nuevo corpus de lectura para no llegar con prisas el año que viene.

Sé que estos cambios normativos generan bastante vértigo cuando llegan a mitad de verano y hay que tenerlo todo listo para septiembre. Espero que este resumen os ahorre algo de tiempo de lectura del decreto y os dé una idea clara de por dónde empezar.

Exámenes del siglo XXI: herramienta didáctica para Lengua y Literatura Española

La lectura es y ha sido una herramienta fundamental para conseguir conocimientos y construir individuos más reflexivos y críticos con su entorno. Por esta razón la comprensión lectora y la decodificación de mensajes es un objetivo básico de la asignatura Lengua y Literatura Española y, especialmente, en un contexto académico de obligatoriedad, tal y como ocurre en 4º curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Pese a todos los beneficios de la lectura, los estudiantes la perciben como una actividad repetitiva, evaluativa, obligatoria y desmotivadora que les resta tiempo de otras actividades con las que se sienten más identificados (redes sociales, videojuegos, series…). Por esta razón, en el proceso lector se preparan para resolver una prueba escrita y su objetivo principal es aprobar ese examen. Al no centrarse en el valor mismo de la lectura no desarrollan sus habilidades en competencias lectoras, que les permitirían sustituir su estado de receptividad por la interpretación de símbolos y textos.

Esta actitud es clave para resolver de forma creativa los problemas que encuentren en la sociedad del siglo XXI, puesto que los retos comunicativos a los que se enfrentan les obligan a comprender el mundo en el que viven desde diferentes ángulos y les ayudan a proponer ideas y proyectos en un entorno en constate evolución y cambio. La lectura, por tanto, favorece la reflexión, la autonomía y la creatividad de nuestro alumnado. Pero debemos ofrecerles nuevas fórmulas para transformar nuestra estrategia didáctica de forma que el adolescente deje de percibir la lectura como algo obligatorio y exento de disfrute.

Es por esta razón que se ha querido explorar la creatividad a través de los exámenes de lectura; dos actividades que, en un primer momento, parece que no pueden ir unidas y, sin embargo, una oportunidad para cambiar el modelo de evaluación. Para María Luisa Sanz de Acedo, el pensamiento creativo es “la capacidad para generar ideas originales e ingeniosas, combinarlas de una manera nueva y productiva y descubrir asociaciones poco comunes entre ellas” (Sanz de Acedo 2010, 69).

La intención que se persigue es la de darle al alumnado la oportunidad de escoger sus propios exámenes de lectura, ya que esta actividad le ayudará a reflexionar sobre sus habilidades y aficiones que lo hacen diferente al resto (música, baile, videojuegos, dramatización, parodias, dibujo, juegos…). Una vez el estudiante haya descubierto su singularidad, deberá combinar su exposición con un pensamiento comprensivo y crítico de la obra literaria escogida para este nivel. Finalmente, con el objetivo de mejorar su actitud evaluativa, el discente deberá hacer una presentación oral en la que explique las razones de su elección y sus reflexiones sobre la obra. Por su parte, el docente seleccionará una obra juvenil con la que el adolescente pueda sentirse identificado y le resulte más fácil crear asociaciones entre la lectura y sus aficiones. Desarrollar esta práctica, dentro del aula, es esencial para fomentar cualidades como la originalidad, flexibilidad, improvisación, iniciativa, confianza, persistencia, el dominio de la comunicación…

Ha llegado la hora de adaptarnos a la diversidad que le es propia al ser humano y buscar nuevas fórmulas que fomenten esa pluralidad en el aula. Durante siglos, los exámenes de lectura que se realizan en los centros académicos han buscado la homogeneidad de respuestas, pero el creciente desarrollo de la ciencia y la tecnología demanda individuos creativos y diversos para los futuros puestos laborales (Míguez 2008). Es innegable el crecimiento exponencial que ha tenido en nuestra sociedad el trabajo automatizado, a través de máquinas o de inteligencia artificial, la cual está modificando de forma sustancial el entramado profesional. Las máquinas no encuentran competencia humana en cuanto a hacer el trabajo de forma más eficaz, fácil, rápida y a menor coste.

Estos hechos muestran el camino a seguir en el aula, ya que se trata de fomentar lo heterogéneo, lo diverso, lo que nos hace únicos; si nos centramos en lo homogéneo, los estaremos preparando para el fracaso. Y este cambio traerá consigo nuevos beneficios: la competencia no tiene cabida en un mundo en el que cada individuo tiene un valor diferente, único y personal para aportar a la sociedad. En definitiva, el estudiante que pueda desarrollar su creatividad será capaz de adaptarse, improvisar, aconsejar, planificar, diseñar, emprender, innovar y proponer ideas, para contribuir, de forma cooperativa, al bienestar social y a los nuevos desafíos personales y laborales que la sociedad demanda (Sanz de Acedo 2010, 69).

Sigue leyendo el artículo de forma gratuita en: Pareja-Olcina, María. (2021). «Exámenes del siglo XXI: herramienta didáctica para Lengua y Literatura Española«. Revista Internacional de Diversidad en Organizaciones, Comunidades y Naciones, 1 (1): 21-39. DOI: https://doi.org/10.18848/2770-5439/CGP/v01i01/21-39